20071011

El PAIS, se escribe ahora EL PAÍS

La renovación que EL PAÍS emprenderá el 21 de octubre no sólo afectará al diseño de sus páginas y a la manera de contar las noticias. Los cambios afectarán incluso a la cabecera.
La marca EL PAÍS se escribirá con tilde para no entrar en contradicción con las normas ortográficas que se aplican en el resto del periódico. Así lo anunció ayer el consejero delegado del Grupo PRISA, Juan Luis Cebrián, durante su intervención en el ciclo de conferencias del Club Faro de Vigo. "El diario EL PAÍS no sólo cambiará su eslogan por el de 'El periódico global en español'. Hay un pequeño detalle, que a mí, como académico, me agrada en especial. Además de recuperar el acento en la i, vamos a poner el acento en las noticias".



Con el acento, EL PAÍS adapta su cabecera a las normas de la Real Academia, que en 1999 aclaró que las letras mayúsculas deben escribirse con tilde si les corresponde llevarla según las reglas de acentuación gráfica del español, tanto si se trata de palabras escritas en su totalidad con mayúsculas como si se trata únicamente de la mayúscula inicial. Esta acentuación gráfica no es opcional, sino obligatoria, y afecta a cualquier tipo de texto. Las únicas mayúsculas que no se acentúan son las que forman parte de las siglas (ojo que TELEFONICA no lleva tilde).
En 31 años de vida, la cabecera ha omitido la tilde. El Libro de estilo de este periódico explica el motivo: "Como licencia gráfica, la cabecera de EL PAÍS y las de sus suplementos no llevarán acento ortográfico cuando vayan compuestas por el tipo de letra utilizado para la marca registrada -la Claredon Medium-, pero sí en los demás casos".
La cabecera fue desarrollada por Reinhard Gäde y Julio Alonso. La acentuación o no del título fue ya entonces objeto de un gran debate. Juan Luis Cebrián, primer director del periódico, explicaba en mayo de 1977, en el primer aniversario del diario, cómo algunos académicos habían insistido en la necesidad de acentuar la i pese a que el título iba en mayúscula. Sostenían que era necesario deshacer el diptongo. Los responsables de EL PAÍS opinaban, sin embargo, que la cabecera tiene un significado icónico no literal y que nadie se para a pensar en el contenido de lo que define, pues todo el mundo identifica la cabecera con un periódico preciso. Se interpretaba así que la cabecera era ante todo un dibujo o un grafismo y que por ello no tenía necesariamente que estar en sintonía con las normas ortográficas.